miércoles, 30 de junio de 2010
“Hay que ir” me dijeron cual obligación moral y accedí. “Que toque Wish you were here y me voy”, exageraba camino a River por ser el único hit que me sabía más o menos. Temón en vivo que te obliga a añorar a alguien y sufrir tengas o no motivos. Hasta que un grupo de nenes invadió el escenario. La base (medio funky?) de Another brick in the wall empezó a sonar y cambió todo. De pronto, nos encontramos todos bailando en un recital en el que –hasta el momento- teníamos pensado estar hasta el final parados boquiabiertos, soltando de vez en cuando alguna onomatopeya como “guau”, y “uooh”, y ya. Además, no hay manera de cantar ese tema (The wall) sin sentir que mañana vas a renunciar al trabajo desfachatadamente, dedicarte a usar las mismas All Star toda tu vida y simplemente esperar que algo pase. Gran momento. Hasta que un chancho gigante inflable apareció a la derecha del escenario y nos mostró en su pink culito su mensaje: “miedo levanta paredes”. Cachetazo a cincuenta mil personas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario